Lo primero es disponer de un estudio geotécnico de respuesta térmica del subsuelo. La opción más utilizada es la de pozos de barrena por facilidad de montaje y por dar una mejor respuesta térmica; la parrilla obliga a levantar, a una cierta profundidad, todo el suelo donde se va a instalar.
Esta debe ser la información básica para la toma de decisiones, aunque en menor medida luego influyan otras variables como: la superficie disponible, la posibilidad de encontrar lecho rocoso, si hay árboles,…
